domingo, 2 de noviembre de 2008

Transgénicos: asalto a la soberanía alimentaria

Los transgénicos son un verdadero asalto de las corporaciones globales de agronegocios a la soberanía alimentaria de todos los países. Un puñado de transnacionales controla el mercado mundial de semillas transgénicas y sus patentes, tornando ilegales los derechos ancestrales de los campesinos y campesinas a guardar y replantar semillas. A esto se suma la presión creciente para adoptar tecnologías “Terminator” para hacer semillas suicidas; el uso de cultivos alimentarios para producir sustancias no comestibles —farmacéuticas, industriales, agrocombustibles— contaminando y disputando la tierra a la producción de alimentos; la amenaza de peces y ganado transgénicos. Los experimentos con árboles manipulados genéticamente prometen un infierno renovado, ya que además de invadir grandes extensiones con monocultivos y aumentar la devastación de áreas ricas en biodiversidad, provocarían contaminación durante décadas y a grandes distancias.

Pese a las enormes cantidades de dinero que las transnacionales dedican a la propaganda engañosa y a comprar funcionarios y gobiernos para establecer leyes a su favor, los diez primeros años de la comercialización de los transgénicos en el mundo muestran que el avance ha sido lento y les ha costado más de lo que las empresas nunca imaginaron.

Aunque han logrado hacer mucho daño, entre otras cosas, con la contaminación de variedades campesinas, los juicios a agricultores contaminados, experimentos hasta con bebés y el gran experimento general con la mayoría de nosotros como consumidores involuntarios de transgénicos; las transnacionales han perdido estrepitosamente la batalla moral y de la opinión pública: nadie en todo el planeta —incluyendo los funcionarios de las empresas y los gobiernos que los legalizan — contestaría honestamente que prefiere comer transgénicos.

Más dependencia, menos productividad, más agrotóxicos

Seis empresas controlan el negocio de las semillas transgénicas: Monsanto, Dupont, Syngenta, Bayer, Dow, Basf. Son también las seis mayores en el mercado mundial de agrotóxicos. No sorprende, por tanto, que luego de diez años de que comenzara la comercialización de transgénicos (en Estados Unidos en1996) solamente haya dos tipos de cultivos en el campo: los que resisten los agrotóxicos de las propias empresas, —68 por ciento de las semillas cultivadas en 2006— y los cultivos insecticidas, manipulados para expresar la toxina de la bacteria Bacillus Thuringiensis (Bt) —19 por ciento de las semillas transgénicas en el campo en el mismo año. El restante 13 por ciento, fueron cultivos que tenían ambas características en la misma planta.

Aunque en Estados Unidos hay más de 70 variedades de cultivos aprobadas para comercialización, las siembras de escala en ese país y a nivel global durante estos diez años fueron soja, maíz, canola y algodón, principalmente para engordar ganado en los países ricos. Según fuentes de la propia industria biotecnológica, hay 22 países que han aprobado cultivos comerciales de transgénicos, pero sólo 14 de éstos plantan más de 50,000 hectáreas y en realidad siguen siendo apenas 4 países —Estados Unidos, Argentina, Canadá y Brasil— que cubren el 90 por ciento del área mundial cultivada con transgénicos. A contrapelo de los datos alegres de la industria, las estadísticas del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (abril 2006), muestran que los transgénicos producen menos o igual que los cultivos convencionales, y que el uso de agrotóxicos aumentó considerablemente en los diez años pasados.

Semillas: llave de la cadena alimentaria

En ningún otro rubro industrial se registra una concentración corporativa tan marcada como en el caso de las semillas transgénicas, donde una sola empresa transnacional —Monsantocontrola casi el 90 por ciento de estas semillas sembradas a nivel mundial. Con la adquisición de la empresa mexicana Seminis en el 2005 y de la mayor algodonera del mundo —Delta & Pine Land— en el 2006, Monsanto se convirtió en la empresa más grande de semillas en general, no solamente transgénicas. Destronó así a Dupont-Pioneer, que desde hacía años era la mayor empresa semillera del globo, pero además, pasó a dominar el mercado global de semillas de algodón y consiguió meterse en rubros donde no tenía presencia o era muy débil, como el de las frutas y hortalizas. Con la compra de Seminis, Monsanto accedió al suministro de 3 mil 500 variedades de semillas a productores de frutas y hortalizas en 150 países, controlando, entre otras, el 34 por ciento de la venta de semillas para producción de chile, 31 por ciento de los frijoles, 38 por ciento de los pepinos, 29 por ciento de los pimientos, 23 por ciento de los jitomates y 25 por ciento de las cebollas.

El control de las semillas es un objetivo claro de las transnacionales, porque quien las controla, tiene la llave de toda la cadena alimentaria. Las semillas transgénicas son el paradigma de este control corporativo, ya que además de la fuerte concentración de mercado, también están patentadas, lo que vuelve ilegal el derecho ancestral de los campesinos y campesinas a guardar semillas y volverlas a plantar en la próxima cosecha.

Monsanto y otras empresas ya han ejercido legalmente esta violación contra decenas de agricultores contaminados en Estados Unidos y Canadá, a los que han demandado por “uso ilegal” de sus genes patentados. Según un informe del Center for Food Safety de Estados Unidos, al 2005 Monsanto ya había cobrado más de 15 millones de dólares en 90 juicios de este tipo.

Terminator y sus clones

Aún así, las empresas de agronegocios van por más, ya que aunque las patentes sean una herramienta para su monopolio, les implica detectar el supuesto uso “ilegal” y emprender juicios. Por eso idearon la tecnología “Terminator”, para hacer semillas estériles en segunda generación y automáticamente obligar a que todos deban comprar semillas nuevas de las empresas para cada siembra. Este fenómeno ya sucede mayoritariamente en Estados Unidos y otros países de Norte (sin usar Terminator, solamente por haber impuesto híbridos que no mantienen el nivel de producción después de la primer cosecha). Esta dependencia con las semillas comerciales es lo que obligó a los agricultores de ese país a seguir comprando semillas transgénicas aunque rinden menos, son más caras y usan más químicos: sencillamente no podían hacer otra cosa. En el Sur en cambio, existen 1400 millones de campesinos y campesinas que usan sus propias semillas para producir alimentos y forrajes. Con la pinza de nuevas leyes de semillas, introducción de transgénicos y como golpe final, Terminator, se amenazan las formas de vida de esos campesinos y campesinas, para que nadie más, ni en el Norte ni el Sur, pueda guardar sus propias semillas.

Luego de la primera versión de Terminator, que fue patentada en 1998 en conjunto por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos con la empresa Delta & Pine (ahora en vías de convertirse en propiedad de Monsanto), surgieron muchas otras versiones de esta tecnología suicida-homicida, desde casi todas las empresas que producen agrotransgénicos, ya que ese es el futuro que avizoran para aplicar a todos los transgénicos. Una de las más recientes es producto de una investigación patrocinada por la Unión Europea llamada “Transcontainer”, que afirman no será para producir esterilidad en forma permanente sino solamente para contener la contaminación transgénica, ya que la fertilidad de la semilla puede ser restitutida posteriormente por las empresas que la venden. Pero Transcontainer o Terminator, tanto muerte como contaminación y cualquiera de sus versiones apuntan de fondo a lo mismo: a que el oligopolio de empresas estadounidenses y europeas pueda seguir esparciendo sus semillas manipuladas en los campos, con garantías de mantener su monopolio, y que todos los agricultores y campesinos tengan que ir a comprar semillas o pagarle a las empresas para que les restituya la fertilidad.

Nos usan como conejillos de Indias

Al contrario de lo que afirma la industria biotecnológica de que no existen pruebas de que los transgénicos son malos para la salud, se van acumulando evidencias que muestran lo contrario. Según detalla una reciente compilación de la coordinación de la Red por una América Latina Libre de Transgénicos, diferentes tipos de transgénicos probados en ratones de laboratorio, producen desde alergias hasta reacciones inmunológicas más serias, como mal funcionamiento o atrofia de órganos internos, aumento de nivel de glóbulos blancos, hemorragias, cambios genéticos y bioquímicos que los hacen más susceptibles a enfermedades, en animales y plantas. 

Un estudio ruso realizado por la Dra. Irina Ermakova de la Academia Rusa de Ciencias, alimentando a grupos de ratas preñadas con harina de soya (unas de forma convencional y otros de forma transgénica) mostró que más de la mitad de las crías de madres que ingerían transgénicos murieron rápidamente y las sobrevivientes pesaban considerablemente menos. La lista ya es bastante extensa, pero si no se conocen más evidencias de los daños que puede provocar el consumo de transgénicos es porque ni la industria ni los gobiernos los están buscando y tratan de ocultar los pocos estudios independientes que logran salir a la luz.

Por otra parte, el uso intensivo de agrotóxicos para los cultivos resistentes a éstos, como en Argentina, Paraguay y Brasil, produce daños graves —y hasta muertes, como el niño Silvino Talavera en Paraguay—a quienes están expuestos en los campos, y a sus vecinos y zonas aledañas a través de la contaminación área, de aguas y suelos.

Latifundios y agrocombustibles transgénicos

En Argentina, el segundo país productor de transgénicos en el mundo, estos cultivos, con su demanda de inversiones para insumos y semillas más caras, así como de superficies cada vez más grandes para la exportación, han contribuido notablemente a consolidar una verdadera reforma agraria a favor de los latifundistas, al provocar la desaparición de un porcentaje importante de pequeños productores.

Recientemente el complejo industrial de los agronegocios lanzó un nuevo embate que va en el mismo sentido, ahora con la explosión de la promoción industrial de los agrocombustibles, o sea cultivos como caña de azúcar, soya y maíz para producir etanol y biodiesel. Para las industrias es un golpe propagandístico, porque lo presentan como solución “ambientalmente amigable” al cambio climático, pero lo que buscan es un jugoso negocio, tanto por las subvenciones que prometen los gobiernos, como porque la destrucción ambiental por extensión de la frontera agrícola y la erosión de suelos, la sufrirán los países del Sur, no las empresas ni sus países sede. Las empresas que producen agro-transgénicos se han aliado a empresas automovilísticas y a grandes distribuidores de granos que monopolizan ese mercado, como Cargill, Bunge, Dreyfuss y Archer Daniel Midland, para manipular genéticamente cultivos para la producción de agrocombustibles, argumentando que solamente así serán eficientes en la siembra y el procesado. No tienen bases reales para proclamar tal cosa, pero eso no será óbice para que los arrojen al mercado, disputando las tierras campesinas y que deberían ser usadas para alimentos. De paso, esto aumentará en forma exponencial los riesgos de la contaminación transgénica, porque las nuevas manipulaciones vuelven los cultivos no comestibles.

La próxima etapa sobre la que ya están avanzando las empresas, con el argumento de la producción de nuevos combustibles y otros, va mucho más allá de los transgénicos, para crear organismos vivos artificiales desde cero. Le llaman “biología sintética” y sus impactos son potencialmente mucho peores que los que ya han provocado los transgénicos.

Sin embargo, pese a los constantes y cambiantes ataques de las transnacionales para controlar las aspectos básicos de la vida de todos, los campesinos y campesinas, indígenas, pescadores artesanales, pastores y otras comunidades locales del mundo, siguen teniendo en sus manos las semillas y conocimientos para poder seguir produciendo alimentos sanos y cuidando las bases del sustento de todos. Es tarea de todos y todas que así siga.

Silvia Ribeiro es investigadora del Grupo ETC
Fuente: Con Nuestro Perú

jueves, 23 de octubre de 2008

Compañeros para la Campaña de Firmas

Si Ud. está interesado en el Etiquetado Obligatorio de los Alimentos Transgénicos para no ser como un Conejillo de India, puede unirse al equipo que junta firmas para tal fin, comuníquese al 099-307-967 (Federico) o por e-mail: f.diano@adinet.com.uy

Hoy más que nunca, es importante que tomemos las riendas de nuestro destino y de nuestra salud, por nosotros y por nuestros inocentes niños.

Puede ser que estemos comprando un cáncer y aún no lo sabemos.

Necesitamos ser muchos más, tu presencia es fundamental. Únetenos!
Cel.: 099-307-967


domingo, 19 de octubre de 2008

¿Son seguros los transgénicos?

¿A qué se debe la controversia en torno a los alimentos genéticamente modificados, también conocidos como transgénicos? ¿Son seguros para consumo o no?

Quienes defienden los transgénicos argumentan que no hay evidencia científicamente válida de que hagan daño. ¿Existe tal evidencia o no?

Quien esté tranquilo y satisfecho con la aseveración de que no hay evidencia de daños está presumiendo que alguien en alguna parte está haciendo o ha hecho averiguaciones a respecto.

Los defensores de los transgénicos señalan, con un aire de finalidad como para poner fin al debate, que la agencia estadounidense FDA, que vela por la inocuidad de medicamentos y alimentos, declaró que estos productos son sustancialmente equivalentes a sus contrapartes no transgénicos y que por lo tanto no presentan ningún riesgo novedoso al consumidor.

Pero la FDA no examina los alimentos transgénicos. Lo que hace es aceptar los datos que le someten las compañías que los hacen. Casi todos los estudios que someten son confidenciales. Si son tan seguros estos productos, ¿Por qué la confidencialidad?

“El consultar la FDA sobre la seguridad de alimentos transgénicos es un ejercicio puramente voluntario, en el que la agencia recibe resúmenes sin datos y conclusiones sin fundamento”, informa el investigador Jeffrey Smith en su excelente libro 'Genetic Roulette' (Ruleta Genética). “Si la compañía alega que sus alimentos son seguros, la FDA no tiene más preguntas. Por lo tanto, se aprueban para venta variedades transgénicas que nunca fueron alimentadas a animales en estudios de seguridad rigurosos y probablemente nunca a humanos tampoco.”

La FDA “depende casi totalmente de la notificación voluntaria de las compañías de biotecnología”, advierten los científicos húngaros Arpad Pusztai y Susan Bardocz. La FDA “sólo acepta las aseguranzas de las compañías de biotecnología de que su producto es seguro.”

Los defensores de los transgénicos nos dicen que son los productos más minuciosa y exhaustivamente examinados de toda la historia y hacen referencia a montañas de estudios y datos a este fin. Pero cuando uno excluye los estudios que son confidenciales entonces la pila se achica bastante. De la pila que queda, la mayor parte consiste de estudios que si bien son minuciosos fueron hechos para determinar variables agronómicas relacionadas a la productividad y rendimiento, datos que no tienen ninguna utilidad para determinar inocuidad. Una vez excluimos esos, la pila de estudios y datos se achica más aún.
De los estudios que tienen alguna relevancia a la salud humana, ¿Cuántos de estos son públicos y no confidenciales? ¿Cuantos han pasado por el proceso de revisión por los pares y sido publicados en la literatura científica? Como que la pila sigue achicándose. Y de éstos, ¿cuántos NO fueron financiados por la industria de biotecnología?

¿Quién puede creer que la fuente de financiamiento de una investigación científica no es de importancia? En un informe publicado en la revista Nutritional Health, I. F. Pryme y R. Lembcke observan que los estudios científicos sobre transgénicos que no son financiados por la industria tienden a encontrar problemas con serias implicaciones para la salud humana, mientras que los estudios financiados por la industria nunca encuentran ningún problema.
De cualquier modo, ¿Qué compañía ha encontrado algo malo con sus propios productos? ¿Cuántas décadas pasaron antes de que la industria tabaquera admitiera tímidamente que quizás podía existir alguna relación entre su producto y el cáncer?

Sepan ustedes que los estudios sobre transgénicos revisados por los pares y debidamente publicados que tengan alguna relevancia a la salud humana son apenas más de veinte. De estos, ¿Cuántos fueron realizados con sujetos humanos? Uno solamente. Es realmente preocupante que se hayan comercializado estos productos de manera masiva cuando la base de datos sobre su inocuidad es tan diminuta.

Las pocas veces que datos confidenciales sobre alimentos transgénicos han salido a la luz pública éstos han resultado ser sumamente preocupantes.

El 22 de mayo de 2005 el periódico inglés The Independent reportó la existencia de un informe secreto de la compañía de biotecnología Monsanto sobre su maíz transgénico Mon 863. Según el informe, de 1,139 páginas, ratas alimentadas con este maíz por trece semanas tuvieron conteos anormalmente altos de células blancas y linfocitos en la sangre, los cuales aumentan en casos de cáncer, envenenamiento o infección; bajos números de reticulocitos (indicio de anemia); pérdida de peso en los riñones (lo cual indica problemas con la presión arterial); necrosis del hígado; niveles elevados de azúcar en la sangre (posiblemente diabetes); y otros síntomas adversos.

Portavoces de Monsanto aseguraron que la compañía haría público el informe, pero no lo hizo de buena gana, alegando "confidencialidad", y al principio sólo publicó un sumario de once páginas. No fue sino hasta que un tribunal alemán ordenó su divulgación unos meses después que el texto entero fue hecho público.

Es importante señalar que esta importante información es pública no por la buena fe de Monsanto sino porque algún buen empleado con acceso a documentos confidenciales de la compañía se tomó el riesgo de llevarla a la prensa. De no ser por este héroe anónimo, todavía hoy seríamos felizmente ignorantes sobre los efectos del Mon 863. Cabe preguntar entonces, ¿Habrá otros transgénicos nocivos que la industria de biotecnología nos está dando de comer a sabiendas de que son dañinos?

¿Qué más se puede esperar de una compañía como Monsanto? El excelente documental Le Monde Selon Monsanto (“El Mundo Según Monsanto”) de la cineasta francesa Marie Monique Robin, muestra cómo esta corporación ha pasado décadas negando responsabilidad por los horrendos daños a la salud ocasionados por el Agente Naranja, defoliante tóxico que ésta fabricó y que se utilizó extensamente en la guerra de Vietnam.

También se presenta en el filme el caso del pueblo de Anniston, en Alabama, EEUU, el cual sufrió por décadas de contaminación de sustancias tóxicas conocidas como PCB vertidas por Monsanto, contaminación que la compañía pretendió encubrir.

En el curso de la batalla que la comunidad de Anniston dio en corte salió a luz un memorando interno de la compañía que decía “No nos podemos dar el lujo de perder un solo dólar de ganancia” (We can't afford to lose one dollar of business).

En vista de estos hechos, ¿Qué se puede esperar de esta compañía cuando nos asegura que sus transgénicos son seguros? Robin y yo no criticamos a Monsanto de manera arbitraria y gratuita. Es que la compañía tiene 90% del mercado mundial de cultivos transgénicos, por lo tanto es sólo justo que reciba 90% de nuestras críticas.

Otro caso preocupante que demuestra que la FDA no está haciendo nada en lo absoluto para asegurar la inoucuidad de los transgénicos es el del guisante australiano. En 2005 un guisante transgénico experimental desarrollado en Australia por la Commonwealth Scientific and Industrial Research Organization provocó una fuerte reacción inmunológica en ratas de laboratorio.

Científicos de la escuela de investigación médica John Curtin en la ciudad de Canberra sometieron el guisante transgénico a una batería de pruebas de las que normalmente se hacen a medicamentos, no a alimentos. Las ratas que ingirieron el producto mostraron cambios significativos en sus sistemas inmunológicos y nódulos linfáticos. Esto es más que suficiente para prohibir su consumo.

Hay que enfatizar que las pruebas que realizaron los australianos no son requeridas por ley para alimentos transgénicos en Estados Unidos. Este producto hubiera entrado al mercado estadounidense si hubiera pasado por el sistema regulatorio de la FDA. Por lo tanto, no nos sorprenda que productos transgénicos igual o más nocivos que el guisante en cuestión pueden estar en el mercado ahora mismo.

Igual o más interesante que los resultados del experimento es el hecho de que los mismos científicos que desarrollaron el guisante y realizaron el experimento no entendían la importancia de lo que habían hecho. Las pruebas que habían realizado nunca antes se habían hecho con alimentos transgénicos y aún así ellos realmente estaban convencidos de que las pruebas que habían hecho eran la norma en el resto del mundo. Esto demuestra que los propios biotecnólogos- al menos la mayoría de ellos- están sumamente desinformados sobre su propio quehacer.

En honor a la verdad, la FDA sí examinó productos transgénicos, pero lo hizo una sola vez, en 1992. En ese entonces determinó que estos alimentos son perfectamente seguros y que al no presentar ningún riesgo nuevo, no necesitan de pruebas adicionales.

La agencia se negó a hacer públicos los documentos internos relacionados a estas pruebas, lo cual provocó en 1998 una demanda de una coalición de grupos de sociedad civil dirigidos por la Alliance for Biointegrity exigiendo que se hagan públicos. El juez le dio la razón a la parte demandante y como resultado se hicieron públicas sobre 44 mil páginas de documentos relacionados con las pruebas realizadas sobre los transgénicos. Estos documentos enseñan que, contrario a lo que decía la alta cúpula de la FDA, no había ningún consenso entre los científicos de la agencia en cuanto a la seguridad de los transgénicos, y que varios de ellos expresaban serias preocupaciones sobre riesgos a la salud.

Los documentos desclasificados son interesantísimos y educativos. En uno de ellos, fechado 6 de marzo de 1992, el microbiólogo Louis Pribyl dice que “los efectos involuntarios no pueden ser despachados tan fácilmente, simplemente implicando que éstos también ocurren en la crianza convencional.

Hay una profunda diferencia entre los tipos de efectos inesperados de la crianza convencional y los de la ingeniería genética.” Por su parte, la oficial de cumplimiento Linda Kahl advirtió en un memorando con fecha de 8 de enero de 1992 que al “tratar de forzar una conclusión final de que no hay diferencia entre alimentos modificados por ingeniería genética y alimentos modificados mediante prácticas de crianza tradicional (la agencia está tratando de) meter una ficha cuadrada en un hoyo redondo... Los procesos de ingenería genética y crianza tradicional son diferentes y de acuerdo a los expertos técnicos de la agencia, llevan a riesgos diferentes.”
Resulta que el oficial puesto a cargo de la investigación sobre transgénicos no era científico sino abogado, el licenciado Michael Taylor. Previo a su servicio público representó a Monsanto. Y tras terminar su labor en la FDA volvió al sector privado y llegó a ser vicepresidente de Monsanto. Es un caso clásico de poner el cabro a velar las lechugas. En inglés le llaman 'revolving door', el conflicto de interés creado por el continuo movimiento de profesionales entre los sectores privado y público.

Y el caso de Taylor no es nada fuera de lo ordinario. Clarence Thomas, ahora juez del Tribunal Supremo de EEUU, fue abogado de Monsanto, y el ex-secretario de defensa Donald Rumsfeld fue por ocho años jefe de la farmacéutica Searle, la cual Monsanto compró en 1985. Y Anne Veneman, la primera secretaria de agricultura de la administración Bush-Cheney, había estado en la junta de Calgene, empresa comprada por Monsanto en 1997.

La activista e investigadora Beth Burrows, fundadora del Instituto Edmonds, dedicó años a investigar el 'revolving door' de la industria biotecnológica pero eventualmente abandonó este esfuerzo porque ella razonó que sería más provechoso hacer una lista de los servidores públicos que NO estaban brincando a las compañías de biotecnología.

En su tiempo en la FDA el supervisor inmediato de Taylor era James Maryanski, quien fue confrontado por Robin en su documental. El pobre, sin duda sintiéndose emboscado, murmuró algunos argumentos cantinflescos a la vez que admitía que efectivamente había disidencia entre los científicos de la agencia en torno a la inocuidad de los transgénicos. Pero aún así se les aprobó, en contra del propio reglamento de la FDA.

Podría hablarles de muchas otras instancias que demuestran que las preocupaciones acerca de la inocuidad de los transgénicos, como las papas de Pusztai, la tragedia del triptófano, el fiasco de la hormona transgénica rBGH, las ratas de Ermakova, el testimonio de Kirk Azevedo, y muchas más, están bien fundamentadas. Pero por la cuestión de la brevedad, vayamos directo al argumento de remate: el etiquetado.

Si estos alimentos son tan seguros, ¿por qué se opone la industria a que vayan etiquetados para que los consumidores puedan identificarlos y usar su criterio para decidir si los quieren comprar o no? Los argumentos de las compañías en contra del etiquetado no son ni remotamente convincentes.

Simplemente no confían en su propio producto y tampoco confían en la inteligencia del consumidor. Quizás se oponen porque sin etiquetado no puede haber trazabilidad, y sin trazabilidad no se puede asignar responsabilidad si alguno de estos alimentos transgénicos resulta tener efectos imprevistos.

Las denuncias y cuestionamientos aquí presentados no constituyen oposición a toda biotecnología, como creen erróneamente algunos. Es simplemente un reclamo de que se salvaguarde la ecología, la salud humana y el interés público en el desarrollo de esta y cualquier otra nueva tecnología. Los biotecnólogos no tienen por qué considerar inoportunos los planteamientos aquí expuestos, si son los mejores intereses de la humanidad lo que les motiva. Si lo que les motiva es el lucro y la ambición entonces se puede entender su molestia.

Autor: Ruiz Marrero es periodista y educador ambiental, autor del libro “Balada Transgénica” y Director del Proyecto de Bioseguridad de Puerto Rico.

sábado, 4 de octubre de 2008

Mitos y falsas promesas de la producción de transgénicos

Los defensores de la producción de transgénicos afirman que:

1. La biotecnología beneficiara a pequeños productores.

Sin embargo en la realidad…

La mayoría de las innovaciones en biotecnología agrícola son motivadas por criterios económicos más que por necesidades humanas, por lo tanto la finalidad no es resolver problemas económicos, sino obtener ganancias.
De esta forma también se aumentaría la brecha ente pequeño y gran productor ya que esta tecnología es costosa y esta protegida por patentes (derechos de propiedad intelectual).

“Terminator” es una tecnología de restricción de uso genético que produce semillas estériles en la 2da generación para obligar al productor a que vuelva a comprar semillas en cada cosecha. Seria una “patente biológica” que viola de hecho los Derechos del Agricultor, a producir y guardar semillas para la próxima cosecha, reconocidos por la FAO en 1983 y que viola también, por ejemplo, la Ley de Semillas en Uruguay que establece el derecho de los agricultores a reproducir y conservar semillas para la próxima siembra. 


El proceso tecnológico de “Terminator” es el mismo que se utiliza para manejar “a control remoto”, es decir con la aplicación de inductores químicos externos, la expresión de determinadas características genéticas. Este tipo de manipulaciones abre las puertas a la utilización de estos cultivos como armas biológicas*, ya que podrían contener características nocivas o simplemente suicidas, que solo fueran activadas por inductores externos, por ejemplo fumigación, calor, etc. Este tema que parece tan lejano a nuestra realidad cotidiana, esta siendo discutido actualmente como peligro real, en el marco de la renegociación de la Conversión sobre Armas Toxicas y Biológicas de Naciones Unidas y en el marco del Órgano Subsidiario Técnico Asesor del Convenio sobre Diversidad Biológica.

*La película The Happening (El Incidente) ilustra claramente estas ideas. Vale la pena verla.

2. Los alimentos transgénicos solucionarían el hambre en el Mundo

Si los genios de la biotecnología estuvieran realmente comprometidos con alimentar al mundo, ¿Por qué no se dedican a desarrollar nuevas variedades de cultivos más tolerantes a las malezas en vez de a los herbicidas o más tolerantes a las sequías, que son los problemas más comunes en la agricultura?


La meta
de las corporaciones multinacionales que producen transgénicos, como cualquier empresa, es la ganancia, no la filantropía. Sin ir más lejos basta con ver las cifras de la FAO que muestran que mientras que el volumen de producción agrícola aumento, el hambre en el mundo creció en proporciones mucho mayores en la misma época. Que existan hambre y pobreza no es un fenómeno tecnológico sino político y de distribución de recursos.

3. Los cultivos transgénicos tendrán mayor rendimiento

Estadísticas recientes tomadas en 21 zonas de Estados Unidos que cultivan el 68% de la soja de ese país y el 50% de la soja en el mundo, muestran que hay una disminución del rendimiento en un promedio del 6%.

4. Los transgénicos no alteraran la ecología ni reducirán la biodiversidad

La introducción de transgénicos en la naturaleza puede generar desequilibrios severos por impactos en diferentes poblaciones de insectos y en la cadena trófica o de alimentación.

Se ha visto que los sistemas agrícolas desarrollados con cultivos transgénicos, favorecen los monocultivos caracterizados por altos niveles de homogeneidad genética que conducen a una mayor vulnerabilidad de los sistemas agrícolas frente a distintos cambios ambientales.

5. Los transgénicos no serán tóxicos

La biotecnología se esta desarrollando para enmendar los problemas causados por anteriores tecnologías con agroquímicos (resistencia a los pesticidas, contaminación, degradación del suelo) los cuales fueron promovidos por las mismas compañías que ahora son lideres de la biorevolución. 

Los cultivos transgénicos tienden a incrementar el uso de los pesticidas y a acelerar la evolución de las “supermalezas” y plagas de insectos resistentes. El enfoque “un gen resistente-una plaga” ha sido superado fácilmente por las plagas, las cuales se adaptan continuamente a nuevas situaciones.


Según datos obtenidos por la Universidad de Cornell, en 1999, se comprobó la toxicidad para insectos no objetivo y aun otros invertebrados, como el caso de las mariposas Monarca cuyas orugas murieron por efecto del polen Bt (Maíz Bt, con toxina del Bacillus Thuringiensis).

¿Que son los transgénicos y como se hacen?

El hombre ha llegado al extremo de romper los límites naturales entre las especies e incluso entre reinos, como en el caso que introduce ADN de pez en el genoma de la papa, para conferirle resistencia al frío. Esto ha sido facilitado por la biotecnología y su amiga la ingeniera genética creando así los transgénicos.

Nos preocupa la actual visión utilitaria de la naturaleza que no mide los daños ecológicos en pos de ganancias económicas.

Consideramos importante un conocimiento a nivel popular del tema ya que siendo tan relevante no ha sido difundido por las autoridades y por el contrario estas ya han tomado una posición permisiva a espaldas de la opinión publica.

¿Que son los transgénicos y como se hacen?

Todos los seres vivos tienen células que en su núcleo contienen cromosomas con genes que codifican una determinada característica. Los genes se intercambian naturalmente a través de la reproducción y de la actividad de virus, bacterias y plásmidos. Este intercambio ocurre entre especies compatibles entre si o emparentadas, taxonomicamente cercanas.

La ingeniería genética ha permitido transferir genes de un organismo a otro, aun cuando no exista ninguna forma de compatibilidad entre los organismos involucrados.
Para indicar si se realizo la transferencia, se esta usando genes de resistencia a antibióticos. También se utilizan bacterias, virus y plásmidos (ADN independiente con gran capacidad migratoria y de recombinación) como vectores, es decir como vehículos para infectar al organismo receptor, transfiriéndole la información genética.

Otra tecnología de transferencia es a través de la llamada biobalística, por la cual una vez hecha la construcción del paquete con promotor, gen buscado y marcador, se adosa una microbala de tungsteno u oro y se dispara contra células del organismo receptor, pegando dentro y/o fuera de la célula, dentro y/o fuera del núcleo, dentro y/o fuera del cromosoma. En ningún caso se tiene control de donde en la cadena cromosomica se inserta la nueva característica.

“La ingeniería genética es su estado actual, si la comparamos con la ingeniería civil, seria como ir construyendo un puente tirando ladrillos al otro lado del río para ver si caen en el lugar correcto, usando solo los que hayan servido medianamente a tal efecto, y dejando el lecho del río lleno de materiales que no se conoce que efecto puedan tener. Con el agravante de que estos materiales están vivos, se reproducen y tienen su propio ámbito de acción.” (Silvia Ribeiro, 2000). Esta metáfora nos ilustra la situación en que esta ahora la ingeniería genética, que pretendiendo ser un área experimental confiable, se maneja a ciegas en un terreno potencialmente peligroso, ya que aun no hay suficiente respaldo comprobado con respecto a la seguridad e inocuidad de estos productos.

¿Quiénes los hacen?

Estados Unidos, Canadá y Argentina son los tres países con mayor producción de transgénicos.
Europa se mantuvo al margen, en 1999 decreta una moratoria de tres años contra el cultivo y comercialización de transgénicos en agricultura.

En Uruguay, según datos del Instituto Nacional de Semillas, en 1999 ya existían 10.000 hectáreas de soja transgénica. Acceder a la información sobre estos cultivos es engorroso ya que no existe una lista publicada de las aprobaciones otorgadas.

Los transgénicos cultivados en el mundo se reparten en dos grupos: 71% fueron cultivos con tolerancia al herbicida propiedad de la misma compañía que vende la semilla, el 28% fue tolerancia a insectos basados en la utilización de la toxina Bacillus Thuringiensis y solo el 1% restante tenia otra característica. 

De esta forma crean una dependencia entre ambos productos (la semilla y el herbicida). Quienes obtienen el beneficio de estos cultivos son las multinacionales que tienen las patentes de esos transgénicos. Ellas mismas venden el veneno y el antídoto.

Son solo unas pocas las empresas que tienen el monopolio de la producción mundial de semillas y agroquímicos y una gran parte del sector farmacéutico. Las que mas facturan son: Novartis, Monsanto, DuPont y Dow Chemical.

En Uruguay la mayor parte de la investigación biotecnológica de la Universidad o el INIA se hace en relación a contratos financiados por instituciones extranjeras que a su vez son financiadas por las empresas antes mencionadas.

sábado, 6 de septiembre de 2008

La irresponsabilidad y el negocio están sustituyendo al equilibrio. A estas alturas Kyoto debería sonar a cliché de políticos poco democráticos

Ejerzamos como ciudadanos y digámosle a los políticos que viven extraordinariamente de esta materia que aporten las soluciones que justifican sus puestos.

Un líder es ante todo una persona que propone soluciones en beneficio de los grupos sociales a los que supuestamente representa, y no alguien que retiene esas soluciones debido a que los magnates de la energía tienen aún mucho que ganar. ¿De qué tipo de lógicas estamos hablando?. Tenemos que volvernos conscientes del camino que se está forzando. Y del tipo de personas que continúan “macrolucrándose” con el modelo.


El asunto central es una cuestión energética. El modelo de hidrocarburos, la fuente combustible fósil debe ser sustituida, y debe incrementarse el ritmo en que se está haciendo. Ese debería ser en la actualidad el auténtico motivo de peligro y alerta internacional.

La fiesta del consumo desproporcionado en la que se ha educado a la población es aprendizaje observacional inducido por los medios, la publicidad y el cine (con fines comerciales), y son esos mismos medios los que tendrán que ser utilizados para modificar los modelos.


Permítame que le ponga un ejemplo. Un gran todoterreno chupador de combustible es un vehículo altamente deseable por muchísimos jóvenes españoles. En países europeos como Alemania o los nórdicos, y en EE.UU., la acción ciudadana y los mensajes (en medios de comunicación y campañas directas) de grupos ambientales, llevan a muchos jóvenes a desvalorar y rechazar este tipo de vehículos por la asociación que se está estableciendo entre ellos y el impacto ambiental que producen.

Los grandes consumistas, ostentadores y detentadores de… todo, deben llegar a ser vistos como lo que son: personas que producen daño ambiental gratuito. No modelos a seguir, sino personas que contribuyen día a día a que las cosas estén un poco peor.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=72227

martes, 2 de septiembre de 2008

CAMPAÑA DE FIRMAS: "Etiquetado obligatorio de los alimentos transgénicos"

Etiquetado obligatorio de los alimentos transgénicos

A.A.: "Gobernantes de la República Oriental del Uruguay"

Solicitamos a los gobernantes que se respeten y cumplan nuestros derechos básicos como consumidores, el derecho a ser informados debidamente sobre los alimentos que consumimos y de nuestra libertad de elegir.

Los firmantes exigimos el etiquetado obligatorio de alimentos que contengan transgénicos.


domingo, 31 de agosto de 2008

El vuelo de los gansos (cuento)

El próximo otoño cuando veas a los gansos dirigiéndose hacia el norte para el invierno, fíjate que vuelan formando una "V". Tal vez te interese saber lo que la ciencia ha descubierto acerca del porque vuelan en esa forma.

Se ha comprobado que cuando cada pájaro bate sus alas produce un movimiento en el aire que ayuda al pájaro que va detrás de el. Volando en V la bandada aumenta por lo menos un 71% más su poder que si cada pájaro volara solo.  

Las personas que comparten una dirección común y tienen sentido de comunidad pueden llegar a donde deseen más fácil y rápidamente porque van apoyándose mutuamente. 

Cada vez que un ganso se sale de la formación siente inmediatamente la resistencia al aire, se da cuenta de la dificultad de hacerlo solo y rápidamente regresa a su formación para beneficiarse del poder del compañero de adelante.

Si nosotros tuviéramos la inteligencia de un ganso nos mantendríamos con aquellos que se dirigen en nuestra misma dirección. 
  
Cuando el líder de los gansos se cansa, se pasa a uno de los puestos de atrás y otro ganso toma su lugar. Obtenemos mejores resultados si tomamos turnos haciendo los trabajos más difíciles. 

Los gansos que van detrás graznan (producen el sonido propio de ellos) para alentar a los que van adelante a mantener la velocidad. Una palabra de aliento produce grandes beneficios. El estímulo motiva, reconforta.

Finalmente, cuando un ganso se enferma o cae herido por un disparo, otros dos gansos se salen de formación y lo siguen para ayudarlo y protegerlo. Se quedan acompañándolo hasta que este nuevamente en condiciones de volar o hasta que muere, y solo entonces los dos acompañantes vuelven a su bandada o se unen a otro grupo. 
  
Si nosotros tuviéramos la inteligencia de un ganso nos mantendríamos uno al lado del otro apoyándonos y acompañándonos. 
  
Apoya a tu Equipo, y juntos, alcanzarán todas las metas que se propongan.

domingo, 24 de agosto de 2008

Aumento de los precios de Frutas, Hortalizas y Huevos

Julio/2006 - Julio/2008
(click en la imágen para agrandar)
* Acelga y Espinaca son 2 de los rubros más baratos de plantar, los pobres productores plantan lo que pueden y después lo más barato no va.
** Zapallito no interesa cuanto subió porque no se come en invierno (Julio, Agosto, Septiembre).
Precios a nivel de mercado mayorista porque a nivel de mercado minorista es diferente según donde Ud. compre: feria, puesto más chico, puesto más grande o en el supermercado (donde lo roban a mano desarmada).
Nosotros y la FAO coincidimos en términos promedios en el aumento de los precios de los alimentos.

sábado, 23 de agosto de 2008

Audiciones delagro para oír en tu PC


En la mitad de la columna derecha de esta página se encuentra la sección "Audiciones delagro para oír en tu PC".

Poco a poco iremos agregando más programas para aquellos que quieran revivir cosas olvidadas o vivir cosas desconocidas u oírlos cuando se les cante en gana, en suma, para todos vosotros.

Los pasos a seguir son sencillos e intuitivos, igualmente los detallamos a continuación para quienes se inician en esto:


1) Le da click en la audición que Ud. elija
2) En la página que se abrirá* busque un boton que dice Free User (Usuario Gratuito) y le da click
3) Espere unos segundos y haga click en el botón Download (Descargar)
4) En la ventana que se abre elija donde guardar el audio y haga click en Aceptar
5) Espere a que se complete la descarga (el tiempo de descarga dependerá de su velocidad de conexión a Internet)
6) Una vez descargada la audición búsquela en donde la guardo y haga doble click para reproducirla. A deleitarse!

*si encuentran algún inconveniente tengan a bien avisarnos enseguida.

martes, 19 de agosto de 2008

31 - Agosto - 2008 / 12.00hs - Lo que va Aprender No Esta Escrito - 5to. Curso Chacarero


El 31 - Agosto - 2008 hora 12.00 en la explanada de la I.M.M junto al David será la 1ra clase dictada por el Ing. Agr. Cesar Vega.

Lo que Ud. va aprender no esta escrito

- Producción natural orgánica de alimentos

- Uso de energías alternativas

Lo vamos a hacer por canje de recibos, es una forma de retribuirle las colaboraciones para seguir en el Aire, realizadas en Abitab o en BROU.

Consultas: 099-244-248

sábado, 9 de agosto de 2008

Montañas de papel, montañas de injusticia (video)


Montañas de papel, montañas de injusticia from WRM on Vimeo
Recuerde que si el video se ve entrecortado o lento deberá poner pausa unos segundos y luego retomar pulsando play; dependerá de la velocidad de su conexión a Internet.

Agua vs. Multinacionales


Solo un par de datos, porque si uste­des se pensaban que las multinacionales y esa guerra por el agua consistía en que las multinacionales iban a venir a llevarse el agua en bidones se equivocaron, se la vienen a llevar como dice el libro de los trafican­tes de grano: también en madera y también en celulosa.

Y van a tener que estudiar, y van a tener que memorizar algunas de las cosas que todos tenemos que saber para poder argumentarle a algunos que se creen que en este país vamos a tener algún día 3 millones de hectáreas de eucaliptos, les decimos, ni una hec­tárea más de eucaliptos!.


Porque el Banco Mundial quería 255.000, ya tenemos 750.000 de las cuales 514.000 son de eucalipto y no queremos más eucalipto porque queremos plantar alimento para nuestro pueblo, para Lati­noamérica y para el mundo porque los pobres no comen papel, los pobres comen trigo, los pobres comen maíz.

Un millón de hectáreas de eucaliptos, ese debería ser nuestro techo.
Yo no sé si con organización y todo vamos a poder parar esto, pero ustedes deben de memorizar para argumentar que 1.000.000 de hectáreas de eucalipto a 1.500 por hectárea consumiendo 50 li­tros por día cada eucalipto que queda corto le da 75.000.000 litros de agua por día, así se la llevan las multinacionales.


No era solo así que nos quedamos cortos, ahora como están echando las plantas de celulosa del 1er mundo porque les contaminan la tierra, el agua y el aire, ya vienen a instalarse acá, y ya van por la cuarta en Rocha.


Memoricen también entonces que una de estas plantas va a consu­mir 90 millones de litros por día, la otra 60 millones de litros por día, la de Durazno 90 millones de litros por día y vayan sacando la cuenta.

Este no es el país productivo del cual hablabamos. No nos satisfacemos con la ignorancia y no descansaremos hasta después de haber abrazado la verdad porque todos los senadores y diputados de nuestro país se unieron para apoyar el cultivo del eucalipto y de la implantación de las fábricas de celulosa.

Apoyamos compañeros entrerrianos vuestro justo reclamo y les pedimos en nombre nuestro y de nuestros hijos que no cesen en la defensa del único camino que les ha dejado nuestro gobierno. Ustedes cumplieron su palabra levantando los cortes, nuestros políti­cos no, nos avergüenzan.


La historia echará luz a este oscuro asunto, no votamos ninguna propuesta electoral que tuviera que ver con agresiones al medio ambiente y mucho menos a nuestros vecinos, hermanos históricos.

Nunca estuvo seguramente en los planes de quienes dieron sus vidas, de nuestros encarcelados por años, de nuestros tortura­dos, de nuestras compañeras cobardemente violadas, de nuestros exiliados, de nuestros despojados de todos sus derechos como seres humanos, ni de nosotros mismos, alinearse con los partidos Blanco y Colorado, apoyar intereses de multinacionales capita­listas que alzándose con gigantescas ganancias, nada dejan para nuestros pueblos, ¡nuestro honor compañeros carajo!".

martes, 5 de agosto de 2008

Exigimos el etiquetado de los alimentos transgénicos


Atención Sr. Ing. Agr. Ministro Agazzi: exigimos que se etiquete cada una de estas modificaciones geneticas que esta manga de enfermos a nivel mundial esta haciendo; Ud. debiera tener la obligación moral y ética de exigir, como ministro de ganadería de agricultura y pesca es decir, de la alimentación, el etiquetado de cada uno de estos productos que no son naturales y que están produciendo ya entre otras cosas grandísimas ganancias a las industrias farmacéuticas, de la medicina y de la oncología.


Nos proponemos a partir del mes que viene (Setiembre-2008) y el que sigue, cuando las temperaturas comiencen a subir, a juntarnos cada día que pase, en una organización planificada y pensada, con cada vez mas gente a los efectos de que Ud., ex profesor de quien le habla se sienta en la obligación moral y ética de etiquetar por lo menos lo que consume la gente.


Ya que le resulta tan comprometido su trabajo en la medida que esta dispuesto a carabinear cada uno de los animales que exporta este país para que coman los ricos del mundo, esperamos que Ud. sepa entender la vehemencia de nuestras palabras porque aparentemente Uds. tienen todo el tiempo del mundo para hablar despacito y educadamente, y a nosotros, por lo menos, sentimos que no nos queda tanto tiempo.

domingo, 3 de agosto de 2008

5to. Curso Chacarero - Lo que va a aprender no esta escrito -

A fines de Agosto 2008 comienza el 5to. Curso Chacarero

Lo que Ud. va a aprender no esta escrito
- Producción natural orgánica de alimentos
- Uso de energias alternativas

Es una forma de retribuirle vuestras colaboraciones, lo vamos a hacer por canje de recibos únicamente.

Ud. hace un aportecito en el Banco República o en el Abitab y obtiene dichos recibos.

La 1ra. clase magistral sera en la explanada de la Intendencia Municipal de Montevideo al lado del David.

Fecha y hora a confirmar, éstese atento.

Por consultas: 099-244248

La joda "seria" de los alimentos transgénicos


Se trata de un modelo sustentado para la exportación, de los cuales la progresiva perdida de fertilidad de la tierra se paleo con dosis cada vez mayores de abonos químicos y el aumento de las plagas (también producto de los monocultivos), con el uso intensivo e irresponsable de agrotóxicos en su mayoría creados como armas químicas en la 2da. Guerra Mundial.

Mientras estas corporaciones transnacionales-multisectoriales defendían ese modelo con argumentos que se resumían, en la alternativa revolución: verde o hambre, -¡lo que dejaron fue hambre!- mientras tanto para los trabajadores agrícolas la alternativa era morir envenenados o morir de hambre. Y vaya si hay pueblitos como Charqueada -atención Charqueada- vinculados a la producción de arroz que bien lo saben, ¡atención! Bella Unión, Tomas Gomenzoro, Belén, Artigas, Salto.


Según la OIT (Organización Internacional del Trabajo) de 335.000 accidentes laborales mortales que ocurren cada año, 175.000 ocurren en la agricultura, 25 por hora a causa de los agrotóxicos; mientras esto ocurre la alternativa que nos planteaban esas multinacionales que tienen sus representantes en el Uruguay, todas tienen sus representantes en el Uruguay, nos mostró ser falsa, pues el numero de hambrientos en el mundo continúa aumentando.


Al tiempo que la 1ra. revolución, la revolución verde -que lindo nombre que le habían puesto- todavía sigue en curso, a mediado de los años 80 del s.XX se inicio la 2da. revolución mediante la incorporación de organismos genéticamente modificados que les llamamos transgénicos. Al inicio del 3er milenio los cultivos que emplean semillas con genomas manipulados ya cubren millones de hectáreas. La biotecnología puede ser aplicada en una gran variedad de campos de acción, no obstante su desarrollo mas fuerte ocurrió en la agricultura, casualidad que le llaman, particularmente en la semilla.

Entre los principales inversores en transgénicos nos encontramos con las mismas multinacionales-multisectoriales que controlan la Ind. Agroquímica y la de los fármacos, casualidad que le llaman, la misma que en la década de los 70 comenzaron a dominar el sector de la producción de semillas.

Hubo y todavía se mantiene una fuerte resistencia de la sociedad civil a los
transgénicos...

pero en el Uruguay estamos durmiendo la siesta.

Estas transnacionales-multisectoriales sacaron su propia experiencia de ello, ya no deben hablar de los beneficios ni de los perjuicios que producen estos elementos -solo deben de callar-.


Ninguna de las promesas formuladas por las compañías de los transgénicos se cumplió, en cambio sus ganancias aumentaron considerablemente al ser las propietarias del nuevo paquete tecnológico que inexorablemente los productores están obligados a adquirir.

sábado, 2 de agosto de 2008


La Charqueada - Treinta y Tres


El sueño duró sólo tres años, al cabo de los cuales decidieron abandonar el pueblo para proteger la salud de sus hijos...

Entrevista a una familia que poco tiempo supo vivir en La Charqueada...

domingo, 4 de mayo de 2008

Quien crítica...

Quien critica sin conocer su objeto de critica, cae en la verguenza...

Os parece cierto?

Indaga, conoce, luego critica... parece ser la mejor opción.